
Los musulmanes piden a los empresarios que apliquen flexibilidad de horarios y sentido común al comienzo del Ramadán.
La situación ha puesto en alerta especialmente a los empresarios del sector de la fruta en Lleida, porque el Ramadán coincidirá con el inicio de la recogida de la pera blanquilla y de parte de la cosecha de melocotones. Como indica Josep Cabré, de Unió de Pagesos (UP), los horarios los marca la maduración de la fruta. La jornada empieza a las siete y media de la mañana, y a las nueve el calor ya aprieta.
De los 1.500 trabajadores que contrata la Asociación de Empresarios Agrarios de Lleida, casi la mitad son musulmanes y han expresado mayoritariamente su intención de ser fieles al ayuno. La asociación ha organizado cursos insistiendo en la necesidad de beber agua. El presidente de los empresarios, Pere Roqué, se lamenta: «Ya nos cuesta vender nuestra fruta y no queremos acumular más problemas. Entendemos que la responsabilidad es suya si les pasa algo».
El sindicato Joves Agricultors i Ramaders de Cataluña (JARC) ha tomado una decisión drástica: contratar prioritariamente a temporeros que no profesen la religión islámica. «Al principio nos planteamos que los musulmanes se comprometieran por escrito a responsabilizarse de lo que les ocurra, pero tras una consulta legal vimos que la responsabilidad es siempre del empresario», explica el presidente de JARC, Josep Maria Jové. Comisiones Obreras criticó las intenciones de JARC por abusivas e ilegales.
El sector de la construcción también ha tomado decisiones. El presidente del gremio de constructores de obras de Barcelona, Néstor Turró, ha recomendado que los trabajadores musulmanes puedan hacer coincidir sus vacaciones con el Ramadán. Turró ve casi imposible cambiar horarios porque en las obras se trabaja en grupo.
En España, según el presidente de la Junta Islámica, la población musulmana oscila entre los 1,5 millones y los 2 millones, si se tiene en cuenta a los inmigrantes que están en el país de forma irregular y de éstos, unos 200.000 están en Andalucía.
Fuente: Minuto Digital
De esta noticia se desprende que las cosechas se echarán a perder porque así lo manda la religión musulmana. Y los españoles que trabajan en las obras, o trabajan solos mientras los musulmanes se rascan la barriga un mes, o se convierten al Islam y siguen sus costumbres para trabajar en equipo...
No perderse el detalle de que si a esos hombres les pasa algo por negarse a beber un sorbo de agua, el responsable es el empresario de todas todas.
Es evidente que la negativa de los empresarios a contratar musulmanes no se trata de racismo sino de sentido común, pero CCOO presiona para ello y las leyes no hay por donde cogerlas, ¿donde se ha visto que si un trabajador se niega a tomar agua y sufra una lipotímia sea el empresario el responsable de ello?
¿Desde cuando un país entero tiene que adaptarse a los inmigrantes y sus costumbres?
Leona Catalana